La relatora de la ONU sobre la tortura, Jill Edwards, presentó este jueves un sumario de todos sus informes sobre posibles casos de maltrato y tratos inhumanos en Siria, con el fin de que sea usado en el caso presentado en 2023 contra el depuesto Gobierno de Bachar al Asad ante la Corte Penal Internacional (CPI).
La documentación incluye acusaciones de “palizas, insultos, electroshocks, así como individuos encerrados en jaulas de madera o metal”, describió la relatora en un comunicado.
“También se documentan quemaduras, heridas de bala y otros signos de crueldad que incluyeron tortura sexual”, destacó Edwards, quien también denunció las condiciones inhumanas en las que fueron encarcelados muchos opositores, sin suficiente agua potable, alimentos o atención médica.
Edwards indicó que en comunicaciones oficiales contra el Gobierno sirio desde 2011 se mencionaron acusaciones de tortura contra 119 individuos, “quienes sufrieron un maltrato que muchos otros miles han experimentado”.
La relatora insistió en que un órgano independiente e imparcial investigue las torturas y otros crímenes durante 14 años de guerra civil en Siria.
El caso fue presentado el pasado año ante el tribunal de La Haya por Canadá y Países Bajos, y aunque Siria no es miembro del CPI sí es firmante de la Convención Internacional contra la Tortura.
Edwards advirtió sobre el actual peligro de que se pierdan evidencias por la actual contaminación de escenas del crimen tales como prisiones, centros de detención y otras instalaciones donde pudieron cometerse malos tratos.
También destacó que otras facciones sirias están acusadas de haber cometido actos de tortura, incluyendo el grupo islamista Organismo de Liberación del Levante (Hayat Tahrir al Sham), que lideró la ofensiva que hace apenas dos semanas condujo a la caída de Al Asad.
AYUDA
Una amplia mayoría de 137 países de la ONU (frente a 12 en contra y 12 abstenciones) pidieron este jueves en la Asamblea General que Israel deje de bloquear la entrada de ayuda humanitaria en Gaza y los territorios palestinos.
La resolución que se adoptó hoy la promovió Noruega y presentada conjuntamente por 23 países, entre ellos España, Chile, Colombia y Brasil, que se unieron a casi todos los países árabes; pide a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que emita una opinión sobre las obligaciones de Israel como estado ocupante para facilitar la entrada de asistencia vital.
Kravik: La situación catastrófica se ha convertido en pesadilla
El viceministro noruego de Exteriores, Andreas Kravik, desplazado para la ocasión a Nueva York, compareció tras la votación y explicó que en Gaza “la situación catastrófica se ha convertido en una pesadilla distópica” porque Israel “no está colaborando ni facilitando el acceso ni la asistencia a las organizaciones humanitarias ni las agencias de la ONU”. «No es que falte la voluntad (de la comunidad internacional), lo que falta es el acceso», explicó.
Kravik dijo que sobran las evidencias para probar esa voluntad obstaculizadora de Israel, pero la resolución de ayer pretende ir un paso más allá y pedir que la CIJ aclare si legalmente Israel tiene esa obligación de permitir la entrada de ayuda en Gaza.
El representante de Israel, Danny Danon, lamentó que una resolución así “no crea puentes, sino muros de división”, y dijo que el texto “solo se centra en socavar el derecho de Israel a resistir y defenderse”. La situación aún es incierta.