LOS HECHOS QUE DESENCADENARON LA PRESIDENCIA DE LA EXSENADORA OPOSITORA Cuatro años de la asunción de Áñez, tras el vacío de poder que dejó Evo

La abogada hoy encarcelada asumió la Presidencia tras renuncias sucesivas y con el aval del TCP

La tarde del 10 de noviembre de 2019, Evo Morales, confinado en el Chapare luego de una férrea protesta ciudadana que duró tres semanas, anunciaba su renuncia a la presidencia y se aprestaba a partir rumbo a México. Este hecho marcaba el principio del fin de una era y, a la vez, abría un peligroso momento de vacío de poder hasta que, 50 horas más tarde, un 12 de noviembre, como hoy, asumiría la opositora Jeanine Áñez, sin sospechar lo que esto supondría para ella años después…

Quince días antes, el 25 de octubre, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) había anunciado que el candidato Morales, del Movimiento Al Socialismo (MAS), era el ganador de las elecciones generales por una diferencia de 10,55% respecto al segundo, Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana (CC). Así, se evitaba la segunda vuelta.

Y 20 días antes, el 20 de octubre, jornada de los comicios nacionales, un hecho había llamado particularmente la atención. A las 19:50, ya iniciado el cómputo, el TSE difundió los primeros datos del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP): Morales aventajaba a Mesa con 7,87% al 83,85% del conteo rápido. Pero, en ese momento, se produjo un apagón en el sistema, se ordenó la suspensión del cuestionado TREP. Y esto, que deba paso a la susceptibilidad, despertó el enojo de la población.

UN INTENTO DESESPERADO

Acorralado, a las cuatro de la madrugada de aquel 10 de noviembre, Morales tuvo un intento desesperado por evitar su caída de la peor manera. Se había enterado de la gravedad del informe de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que ese mismo domingo, aunque con carácter preliminar, denunciaría el fraude electoral. Entonces, el todavía Presidente boliviano quiso impedir la divulgación del lapidario informe comunicándose con el secretario general de esa institución, el uruguayo Luis Almagro, quien antes había habilitado su candidatura en la Casa Grande del Pueblo. No logró hablar con él.

Por la mañana, Morales, en una conferencia de prensa, ofreció nuevas elecciones con nuevos actores políticos. Pero ya era demasiado tarde. Los sectores movilizados no aceptaban ninguna otra salida que no fuera su renuncia, y él ya sabía que debía renunciar.

Así está reflejado en el libro “Evo, la caída: Del apagó a las pititas” (2020) de la Editora del Sur, que edita los diarios CORREO DEL SUR y El Potosí. Se trata de una publicación de más de 100 páginas que, en formato de crónica, narra los acontecimientos de octubre y noviembre de 2019, con antecedentes y detalles nunca antes revelados.

LA SUCESIÓN CONSTITUCIONAL

En aquellas 50 horas (poco más de dos días) de incertidumbre, cuando tímidamente se empezaba a desmovilizar la ciudadanía después de 21 días de defensa de su voto en las calles, pudo pasar cualquier cosa; pero la misma gente, con madurez democrática, lo impidió. (Hasta ahora existen sospechas de que por detrás había interesados en promover un verdadero golpe y que, en ese sentido, el plan no solo contemplaba la huida de Morales al exterior, sino también la salida de su vicepresidente, Álvaro García Linera, y que además dejaran sus cargos –como en efecto ocurrió– la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra; su segundo, Rubén Medinaceli, y el titular de Diputados, Víctor Borda).

En medio de ese enrarecido panorama político, con una Asamblea Legislativa paralizada y sin rumbo, tomó el mando del país la senadora Áñez, de Unidad Demócrata y vicepresidenta segunda de la Cámara Alta. Seguía el mecanismo de sucesión por renuncia y contaba con el respaldo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), que se pronunció a los pocos minutos de la proclamación de la nueva presidenta mediante un todavía polémico comunicado.

Áñez, hasta ese momento, no era una política relevante. Llegó a ser presidenta como producto de una reunión, en la Universidad Católica Boliviana (UCB), de la que participaron representantes de varias instituciones, incluidos de la diplomacia internacional. En el MAS, consideran que allí se produjo una “conspiración”. A la luz de los acontecimientos posteriores, cuatro años después, se podría concluir que la nueva mandataria resultó siendo una política útil para las ambiciones de un sector de la oposición coyunturalmente legitimado por las protestas de miles de indignados con la noticia del fraude.

UNA ALTA FACTURA

Áñez, hoy de 56 años, llegó a la Presidencia en uno de los momentos más difíciles de la historia nacional, pero, ese paso trascendental en su carrera como política, a la postre, le pasaría una alta factura que sigue pagando hasta la actualidad.

El 12 de marzo de 2021 fue apresada por “terrorismo, sedición y conspiración” por los hechos de noviembre de 2019 y, desde entonces, no ha recuperado su libertad: lleva recluida en La Paz exactamente dos años y ocho meses.

De ser una figura intrascendente para la política nacional, la abogada oriunda de San Joaquín, Beni, de pronto adquiría dimensiones impensadas apenas unas horas antes de la huida de Morales (el diario español El Mundo, a los cuatro días de su posesión, llegó a mencionarla en un titular como “la ‘Angelina Jolie’ del Legislativo boliviano”). Aunque de forma interina, se convirtió en la segunda mujer presidenta, después de Lidia Gueiler.

EL VACÍO DE PODER

Sin apoyo de sus principales aliados: la dirigencia de la Central Obrera Boliviana y los campesinos, Morales renunció luego de conocer que los militares también le habían quitado su respaldo y habían atendido la convocatoria de la Policía a sumarse a los urgentes esfuerzos por restaurar el orden y la seguridad interna del país. Decenas de personas habían fallecido o estaban heridas y, a estos graves factores, se agregó la condena internacional a los hechos de violencia.

A partir de ese anuncio, a las 17:00 del 10 de noviembre, hasta la tarde-noche del 12, cundió la incertidumbre por el vacío de poder provocado. Nadie gobernaba Bolivia, que quedó librada a su suerte. En esas condiciones asumió Áñez, que, a partir de la interpretación del MAS de que ocurrió un “golpe de Estado”, es enjuiciada junto con otros líderes del movimiento de 2019, como Luis Fernando Camacho y Marco Pumari, mientras que el resto de la población –aún polarizada– considera que aquella fue la única salida para salvar al país del desastre.

FRASES DE EVO (*)

« He decidido, escuchando a mis compañeros (…) a la Iglesia católica, renunciar a mi cargo de la presidencia.

« Tengo la obligación de buscar esta paz, duele mucho que entre bolivianos y bolivianas estén enfrentados.

« No tengo por qué escapar. Quiero que sepa el pueblo boliviano, no he robado a nadie nada.

« Estoy renunciando, enviando mi carta de renuncia a la Asamblea Legislativa.

« Hemos tomado esta decisión para que no maltraten a más familias, para que no ensangrienten nuestros campos y barrios, para que no golpeen más a nuestra gente.

* 10 de noviembre de 2019

FRASES DE JEANINE (*)

« El Presidente y el Vicepresidente han abandonado el país, acogiéndose al asilo político, lo que constituye un abandono material de sus funciones (…) esto obliga a activar la sucesión presidencial.

« Han permitido que la Biblia vuelva a entrar al Palacio de Gobierno.

« Quiero decirle a mi querido y diverso pueblo boliviano que he instruido que junto a nuestra sagrada tricolor se mantenga nuestra wiphala. Somos un país plural y diverso, pero todos somos iguales.

* 12 de noviembre de 2019