LAS 51 FRATERNIDADES DERROCHARON ENTUSIASMO A LO LARGO DE LA RUTA Convite: Alegría en los bailarines y consumo de alcohol pese al veto

Entre los bailarines había autoridades políticas y reinas de belleza

El segundo día de convite, también conocido como la promesa de fe de las fraternidades que se presentarán el próximo sábado en la Entrada Folclórica en homenaje a la Virgen Guadalupe, reunió a 51 agrupaciones que bailaron a lo largo de la ruta.

Salay, tobas, morenada, tinku, pujllay, chacarera, mineritos, suris y caporales, entre otras danzas, se lucieron desde la plazuela de El Reloj hasta la plaza 25 de Mayo. A diferencia de la primera jornada del convite, ayer los conjuntos comenzaron su interpretación desde la mañana.

La primera mitad del día transcurrió con normalidad; Los bailarines, fueron recibidos por la población, que desde tempranas horas se acomodó en los espacios dispuestos en todo el trayecto; hubo mayor afluencia de personas en la mañana, tarde y noche.

Pasado el mediodía, ascendió el número de espectadores y descendieron las temperaturas. El clima, caracterizado principalmente por fuertes vientos, no impidió que los bailarines, las bandas y el público disfrutaran del convite.

No obstante, el frío obligó la gente a portar ropa abrigada, muchos llevaron mantas y frazadas para hacerle frente a la ventisca y disfrutar de las danzas típicas del país en las calles de la capital. Quienes no tuvieron la necesidad de abrigo fueron los intérpretes de las diferentes danzas ya que la actividad física los mantuvo acalorados.

Como de costumbre, cada bloque de bailarines contó con un aproximado de cinco personas encargadas de la hidratación de los danzarines. Los “aguateros”, con las mochilas cargadas de agua y bebidas rehidratantes, se encargaron fervientemente del cuidado de los miembros de cada fraternidad.

Pese a la insistente restricción al consumo de bebidas alcohólicas por parte de las autoridades, fue notoria la circulación de cerveza, en muchos casos de industria nacional, y otros licores entre los que presentaban los bailes y quienes los observaban.

Pasadas las cinco de la tarde varios bailarines, músicos y espectadores se encontraban en estado de ebriedad. En algunos casos el alcohol provenía desde el público que, entusiasmado por la presentación, procedían a invitar una copa o dos a los integrantes del convite.

No faltó el que, a pesar de encontrarse bailando o tocando algún instrumento, sacó una cantimplora del bolsillo y la compartió con sus compañeros a modo de “refrescarse”. Sin embargo, no puede decirse que hubo un consumo desmedido de bebidas en esta oportunidad.

“Considerábamos no más que se iba a dar el consumo de bebidas alcohólicas (…) nuestra fuerza es únicamente disuasiva, no tiene carácter persuasivo; además, nuestro mercado está saturado de bebidas que ingresan de contrabando que tienen un costo menor y esto facilita que los jóvenes puedan adquirirlas fácilmente”, explicó a CORREO DEL SUR Orlando Ceballos, secretario general de la Alcaldía.