DURANTE EL PRIMER AÑO DEL CONFLICTO SE DENUNCIARON CASI 65.000 CRÍMENES DE GUERRA 364 días de muerte y dolor: Ucrania dice que resistirá la invasión rusa

Unos 180 mil soldados rusos murieron o resultaron heridos, así como 100 mil militares ucranianos, según Noruega. Mientras que se estima que entre 30.000 y 40.000 civiles perdieron la vida en un año de conflicto.

“¡Ucrania vencerá!”, proclamó ayer el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en el primer aniversario de la invasión rusa.

“No nos hemos quebrado. Hemos superado muchas pruebas y triunfaremos. Pediremos cuentas a todos los que trajeron este mal y esta guerra a nuestra tierra”, afirmó Zelenski.

La resistencia ucraniana a la invasión contó con un fuerte respaldo militar y financiero de las potencias occidentales, que ayer urgieron al Fondo Monetario Internacional (FMI) la puesta en marcha de un nuevo paquete de ayuda.

El G7 (EEUU, Canadá, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Japón) consideró, además, que las sanciones impuestas a Moscú “han socavado significativamente las capacidades de Rusia en su guerra ilegal”.

La Casa Blanca ya adelantó que “Estados Unidos implementará sanciones de amplio alcance contra sectores clave que generan ingresos” para el presidente ruso, Vladimir Putin.

El mandatario ruso prometió por su lado aumentar la producción industrial militar y anunció la próxima entrada en servicio de misiles balísticos intercontinentales Sarmat.

“Prestaremos atención prioritaria al fortalecimiento de nuestras capacidades de defensa”, añadió Putin en un vídeo difundido con motivo del Día de los Defensores de la Patria.

Las cifras de la guerra

Un año después del inicio de la invasión rusa a Ucrania, el balance es devastador, con decenas de miles de muertos, millones de refugiados y desplazados internos, ciudades destruidas y una economía muy golpeada.

Unos 180 mil soldados rusos murieron o resultaron heridos, así como 100 mil militares ucranianos, según Noruega.

Otras fuentes occidentales hablan de 150 mil bajas en cada bando. En comparación, durante la guerra de Afganistán (1979-1989), la entonces Unión Soviética perdió 15.000 soldados.

El lado ucraniano suele emplear los términos “carne de cañón” y “carnicería” para definir la estrategia rusa: reclutas mal formados enviados a una muerte casi segura.

Miles de prisioneros rusos también se unieron a la milicia Wagner, forzados por sus compañeros de armas a seguir adelante incluso ante objetivos imposibles, según Kiev.

Los múltiples asaltos rusos también provocan importantes pérdidas del lado ucraniano, como demuestran las numerosas banderas azules y amarillas presentes en los cementerios.

Entre 30.000 y 40.000 civiles perdieron la vida en un año de conflicto, según fuentes occidentales.

A finales de enero, la ONU cifró en 18.000 el número de civiles muertos y heridos, aunque reconoció que “las cifras reales son mucho más altas”. Entre los muertos, en Ucrania se habla de “más de 400 niños”.

La mayoría de las víctimas murieron por bombardeos rusos, según la ONU. En la ciudad portuaria de Mariúpol (sur), los cadáveres yacían en las calles tras tres meses de ataques.

Las minas, menos mortales por el momento, podrían serlo pronto: 30% del territorio ucraniano está plagado, según Kiev.

En cuanto a los crímenes de guerra, esta contienda bélica quedará en la memoria colectiva por sus duras imágenes: cadáveres de civiles con las manos atadas a la espalda en las calles de Bucha tras la retirada rusa, un peluche ensangrentado en la estación de Kramatorsk y una maternidad bombardeada en Mariúpol, entre otros hechos.

Se denunciaron casi 65.000 crímenes de guerra, según el comisario de Justicia en la Comisión Europea, Didier Reynders.

A las tropas rusas se les imputan ejecuciones, violaciones, torturas y secuestro de niños (más de 16.000 enviados a Rusia o a territorios bajo su control).

A Ucrania se acusó de cometer crímenes de guerra contra los prisioneros rusos, pero sin que exista comparación con las atrocidades que son imputadas a las tropas de Moscú.

Además, la Corte Penal Internacional abrió el pasado 2 de marzo del año 2022 una investigación por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Ucrania.