Cooperativistas mineros niegan recibir diésel subvencionado y marcan distancia del Gobierno y la COB

La dirigencia cooperativista rechaza acusaciones sobre beneficios especiales en medio de la crisis por combustibles y los bloqueos en el país.

La Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia (Fencomin) salió al frente de las versiones que la vinculan con acuerdos políticos y beneficios especiales otorgados por el Gobierno, particularmente en torno al acceso a combustible subvencionado y al conflicto por los bloqueos de carreteras que afectan al país.

El ejecutivo nacional de la organización, Josué Cari Cari, aseguró que Fencomin no mantiene vínculos con la Central Obrera Boliviana (COB), negó que el Ejecutivo haya comprometido diésel subvencionado como parte de los acuerdos recientes y afirmó que existe una campaña orientada a desprestigiar al sector cooperativista minero.

“Queremos aclarar que no pertenecemos a la COB y tampoco hemos solicitado ni recibido diésel subvencionado”, señaló el dirigente, al cuestionar las versiones que comenzaron a circular tras las reuniones sostenidas con autoridades nacionales.

El trasfondo: bloqueos y presión sobre el abastecimiento

Las declaraciones de los cooperativistas mineros surgen en un momento particularmente sensible para el país. Los bloqueos impulsados por sectores afines a Evo Morales han generado problemas logísticos en varias regiones, afectando el suministro de combustibles, alimentos y productos básicos.

En ese contexto, distintos sectores comenzaron a cuestionar los acuerdos alcanzados entre el Gobierno y organizaciones sociales, especialmente luego de que se conociera que cooperativas mineras habían sostenido reuniones con autoridades para tratar temas relacionados con provisión de carburantes, explosivos, tributación y seguridad jurídica.

La polémica creció debido a que el acceso al diésel se convirtió en uno de los principales focos de tensión económica en Bolivia. Sectores productivos, agroindustriales y transportistas denunciaron en los últimos meses dificultades para conseguir combustible, mientras YPFB reconoció problemas logísticos y presión sobre la demanda.