Macron gana a la ultraderecha y es reelegido como Presidente

El mandatario triunfó sobre Marine Le Pen aunque con menor apoyo que en 2017. Tendrá que lidiar con un país dividido, una guerra europea y la crisis económica.

AFP y EFE / París

En el Campo de Marte de París, banderas francesas y europeas ondeaban entre los gritos de júbilo de 2.000 seguidores de Emmanuel Macron cuando el domingo por la noche apareció su rostro en las pantallas como ganador de la elección presidencial.

Macron fue reelegido al imponerse con claridad en la segunda vuelta  a la ultraderechista Marine Le Pen, que firmó su mejor resultado en unas elecciones, pero fue insuficiente para acceder al poder.

“Estoy aliviada, ya que pasé mucho miedo”, confiesa Jackie Boissard. Esta empleada de banco de 60 años advierte que deberá “tener en cuenta todos los votos, porque hay demasiado odio en este país

A las 20:02, los presentes entonan la Marsellesa. Cinco minutos después, un DJ pincha temas del célebre grupo de electro Daft Punk, como One more time (Una vez más). Los eufóricos simpatizantes esperan sobre el césped la llegada de su campeón.

Una hora y media después, Emmanuel Macron aparece. Como en 2017, llega con el Himno a la Alegría de Beethoven de fondo, pero, a diferencia de entonces, no está solo, su esposa Brigitte y un grupo de jóvenes lo acompaña.

Como si hubiera escuchado el consejo de Boissard, promete en un breve discurso ser el “presidente de todos” los franceses y se compromete a gobernar con “ambición y benevolencia”.

Con el 97 % del voto escrutado, el liberal, de 44 años, consiguió el 57,41 % de los sufragios. Sin embargo vio como se evaporaba la mitad de la ventaja que hace cinco años le permitió ganar la Presidencia, lo que muestra las heridas abiertas en un país por un periodo marcado por las crisis, desde los “chalecos amarillos” a la pandemia.

Otro signo inquietante es la baja participación, con una abstención se situó en el 27,63 %, la más alta en medio siglo en una segunda vuelta. Ese números solo fueron superados por las presidenciales de 1969, marcadas por la retirada de De Gaulle tras las revueltas estudiantiles del año anterior y por un claro llamamiento a la abstención de la izquierda francesa.

Arrasa en las grandes ciudades, entre los electores con cierto nivel adquisitivo y entre los mayores, pero sigue sin convencer en las regiones más deprimidas. Ahí ha pescado Le Pen, que ha visto cómo su estrategia de lavado de cara del partido, centrando más la campaña en el poder adquisitivo y las clases populares abandonadas por la globalización, le ha permitido avanzar y, por primera vez en la historia, superar los 13 millones de votos.

Así, a unos cinco kilómetros de distancia, la decepción invade el Pavillon d’Armenonville, cuando los simpatizantes de la ultraderechista ven aparecer la cara de Macron.

“Los franceses no entienden nada. Tendrán lo que se merecen”, refunfuña Olivier Mondet, enfermero de 62 años. “Durante cinco años, acogeremos aún más gente de todos lados y yo soy francés”.

A sus 53 años y con tres presidenciales a sus espaldas, la líder de la extrema derecha, que había asegurado que no se presentaría una cuarta, fue menos tajante en la noche electoral y afirmó a sus fieles que seguirá al frente del partido, al menos, para las legislativas de junio próximo.

Le Pen denunció “métodos desleales” para apartarle del Elíseo, consideró que su resultado “es una victoria en si misma” y consideró que sus ideas “han dominado” durante las elecciones, por lo que pidió un fuerte apoyo en la Asamblea Nacional para “constituir un contrapoder a Macron”.

“En esta derrota veo una forma de esperanza. Este resultado representa para nuestros dirigentes y para los dirigentes europeos un desafío que no pueden ignorar”, aseguró Le Pen.

De las afueras de París al corazón de la Borgoña, millones de franceses se movilizaron ayer para cumplir su “deber” cívico o incluso “evitar una guerra civil”. Otros, desilusionados, prefirieron ignorar las urnas.

El descontento de parte del electorado, especialmente de izquierdas, era patente al verse obligados como en 2017 a escoger entre Macron y Le Pen. Al sureste de París, en Maisons-Alfort, Katia, una vendedora de 27 años, votó “sin ninguna convicción, un poco harta” y por “miedo” a lo que pudiera ocurrir.

La victoria de Macron abrió un nuevo frente de batalla: las elecciones legislativas de junio, en las que el presidente necesitaría tener una mayoría de diputados para aplicar su programa. Algo que se pinta complicado, ya que los extremistas han hecho un llamamiento a los partidos de derecha para establecer un frente.

El gobierno enfrenta a una Francia que vive una fuerte fractura socioeconómica. Macron deberá tender puentes hacia quienes se sienten excluidos del progreso económico y evitar la conflictividad social.

Otro problema es la guerra en Ucrania. Francia ha tenido hasta ahora un destacado rol diplomático en el conflicto y es una de las naciones que siente el impacto económico. En ese sentido está el reto de recuperar el ritmo.

Macron deberá cumplir su promesa de acometer la aparcada reforma de las pensiones, aunque ha admitido cierta flexibilidad para evitar enemistarse aún más con el votante de izquierda. A eso se suma la continuación de la transición ecológica y el camino hacia el final de la dependencia energética del exterior, una cuestión clave, sobre todo para el electorado progresista del presidente.

 

Europa respira con alivio tras victoria de Macron
El jefe de gobierno alemán, Olaf Scholz, felicitó ayer a Emmanuel Macron por su victoria en la elección presidencial francesa, y estimó que sus electores enviaron “un voto de confianza fuerte para Europa”.

“Felicitaciones”, tuiteó el responsable socialdemócrata en francés, antes de continuar en su alemán nativo: “Felicitaciones, querido presidente @EmmanuelMacron. Tus electores enviaron hoy un fuerte voto de confianza para Europa”.

Como el mandatario germano, los responsables de distintas instituciones europeas felicitaron a Macron tras darse a conocer los resultados de la segunda vuelta.

“Podemos contar con Francia cinco años más”, escribió el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, mientras que la titular de la Comisión, Ursula von der Leyen, tuiteó: “Estoy encantada de poder continuar nuestra excelente cooperación”.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, felicitó este domingo al presidente francés Emmanuel Macron por su reelección y dijo que Washington anticipa una cooperación aún más estrecha con París.

También se manifestaron los presidentes de República Dominicana, Panamá, Portugal e, incluso, de Ucrania. Los representantes de la oposición venezolana solicitaron que el mandatario reelegido continúe con su apoyo a la lucha por la democracia en ese país.